¿Cómo fue el método de trabajo en 25 watts? Funcionaban como una cooperativa, ¿no?
Sí, porque la única plata que había para hacer la película era un premio del FONA de 16 mil dólares, entonces lo que se hizo fue formar una cooperativa donde decía que si la película generaba dinero el día de mañana se iban a pagar los sueldos. En ese momento era decir “hagamos esto porque todos queremos hacer cine”, nada más que eso. No sabíamos qué iba a pasar con la película. Lo bueno fue que era un grupo en el que todos querían hacer cine por primera vez, entonces creo que el entusiasmo iba más por ese lado que por el lado comercial. Yo fantaseaba poder verla alguna vez en el cine. Se filmó en 16 y también sabía que pasar una película de 16 a 35 era muy difícil al no haber plata. Era más la ilusión y el entusiasmo de estar creando una película, estar en el proceso de creación y de rodaje. |
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¿Cómo fue la reacción de la gente cuando se estrenó la película?
Se estrenó en el Festival de Rótterdam. Ahí se consigue, a través de una fundación que hay en el festival, que se pase a 35 mm. La idea de pasarla a 35, de que entrara a un festival y darla en cine, lo valía todo. El proyecto podía seguir creciendo. Era como llegar al ideal. Después, todo lo demás… no sé. Yo me acuerdo que Pablo Stoll un día me contó que una finlandesa le dijo que en su barrio pasaba lo mismo. Esas cosas son re locas. Se ve que sí: son cosas universales del embole cotidiano a los 19 años. A partir de Rótterdam la película empieza a ganar premios.
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Cuando se estrena en Montevideo ya venía con todos estos premios encima.
Sí, con la mayoría de los premios. Se estrena recién al año. Y es “la” noticia, porque hacía tiempo que una película uruguaya no viajaba a festivales y los ganaba. Los actores ganaban premios también. Fue la primera vez que una película uruguaya empezó a tener algún reconocimiento.
¿Vos creés que a partir de 25 watts cambia la imagen que se tiene del cine uruguayo dentro y fuera del país?
Creo que sí. Se ha dicho que hay un antes y un después, un quiebre. No sé si a partir de 25 watts o de Whisky , o de ambas y otras películas que se estrenaron en ese momento. En el año en que se estrenó 25 watts , se estrenaron dos películas uruguayas, que era algo que no pasaba hacía años. A partir de ahí se empiezan a estrenar más películas. Si hay un antes y un después no sé si se dio por esa película, no lo creo, sino que se dieron una cantidad de factores que llevaron a que el cine cambiara en Uruguay. No sólo eso, sino que la gente empezó a ver cine uruguayo, lo pedía. |
¿Hubo algún cambio en tu carrera a partir de la película?
Fue raro. Al poco tiempo, en 2003, me vine a vivir a Argentina y casi desaparecí de allá, corté todo vínculo artístico con el Uruguay porque quería adaptarme acá y ver cómo era Buenos Aires. Al quebrar eso también se me quebraron muchas oportunidades quizás. Igual, no creo que demasiadas, porque Montevideo no tiene más oportunidades que Buenos Aires. |