Comunicados con todo lo demás - por Anabella Castro Avelleyra

Le cuento a Nahuel que estuve en una función de Los mansos en la que una pareja se levantó y se fue de la sala. Él los miró y a partir de ahí cambió el registro de la actuación y también la reacción del público. Además de que justamente el episodio tuvo lugar durante uno de los momentos más livianos y relajados de la puesta, su gesto provocó la risa en la gente. Que a partir de allí, en un juego casi cómplice con los actores, comenzó a vivir la obra desde un lugar más vínculado al humor que en otras funciones.

N. P. B.: Está bueno. A mí todas esas cosas me concentran más. No es que me cierran; me concentran hacia fuera de una manera linda. O si se larga a llover, o algo hace ruido o se cae un cascote, a mí me gusta incorporar esas cosas. Me permiten actuar. Cuando más silencio hay, más importancia y más todo, no puedo. Hay actores que no pueden ensayar si se escucha el ruido de un ventilador. No pueden en serio, se desconcentran.

M. P.: Porque laburaron con textos desde el primer día.

N. V.: Eso te hace una estructura de actor que con Moseinco no, podés actuar de otra manera.

N. P. B: Nosotros también tenemos límites.

N. V.: Claro, pueden ser límites diferentes que los que tiene un actor más estructurado.

M. P.: Nosotros tenemos poca calle con el guión básicamente. Eso es algo que se aprende.

N. P. B.: Pero en realidad lo importante es qué hacer con eso.

M. P.: Nos enseñaron mucho de otras cosas que me parecen más importantes a mí, porque no te cierran la puerta a aprenderte un texto. En cambio, si vas a una escuela donde sólo aprendés texto, te cierra la puerta a un nivel de improvisación que es súper interesante. Que para mí es lo más lindo de los actores, ver lo que está vivo.

¿Se les complica laburar con gente que esté acostumbrada a trabajar más apegada al guión y menos con la improvisación?

M. P.: No, quizás no es tan disfrutable. Yo creo que tengo un problema, es algo con lo que me enfrento siempre: veo actores que tienen mucha trayectoria y que tienen algo muy profesional que yo no tengo y no creo que tenga nunca. Pueden hacer un distanciamiento muy grande: ven que todo alrededor se está cayendo a pedazos, que el actor con el que están hablando es un desastre, que todo está mal dado, pero ellos siguen firmes. Me parece súper admirable; yo no puedo. Ellos tienen un distanciamiento tan grosso, tan profesional, y yo no puedo.

N. P. B.: Sí, es profesional, y tiene que ver con salvarse el culo también

M. P.: Sí, yo al principio lo pensaba así, decía “qué egoísta esto que está haciendo”, pero por otro lado está bien, está laburando, es su profesión y tiene la capacidad de diferenciar y no involucrarse e ir intacto por ahí. Yo no puedo, no me sale. Será nuestra formación, por ahí.

N. P. B.: Es como cuando ves una obra. Guillermo Cacace decía que a él le molestaba mucho cuando una persona veía una obra y le decía al actor “la obra no me gustó nada, pero vos estás bárbaro”. Ahí desconfiaba de ese actor, que no estaba verdaderamente impregnado del todo, como que va por un caminito muy propio y muy profesionalmente.

M. P.: Yo eso no lo critico. Me parece que está bien, que está haciendo su trabajo lo mejor posible. El tema es que yo no puedo evitar conectarme con todo lo demás.

N. V.: Por un lado puede que sea admirable, y por otro puede ser que con todo eso se aleje.

N. P. B.: Es que tiene que alejarse, justamente creo que es eso lo que hace. Uno también lo hace. Uno puede impregnarse pero igual lo vas a tratar de remar. Haciendo un plano corto de la situación. Mintiéndote, imaginándote.

M. P.: Sí, pero vuelvo llorando. Vuelvo súper deprimido. Ellos van y están más tranquilos. Es más oficio, por ahí, no sé. Pero hacen bien su trabajo también.

 

 
         

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