"Podemos imaginarlo todo, predecirlo todo, salvo hasta dónde podemos hundirnos". Émile Michel Cioran

Año III - Nro. 29 - Julio 2008
      

Diez claves para ser un buen turista en Buenos Aires

 

Tengo la suerte de trabajar a metros de una concurrida esquina como es Callao y Santa Fe (¿suerte?) y los fines de semana es muy habitual encontrarse en cada baldosa con turistas de variadas y exóticas procedencias. Encontramos a asiáticos agrupados como un paquete de grisines caminando en pasos cortos, con las cabezas gachas y reproduciendo sonidos que se asemejan a murmullos misteriosos.

También vemos a personas rubias, con borcegos y siempre de bermudas que suben al colectivo por la puerta del medio y se quedan mirándolo todo; y después topamos con una mezcla de exploradores que van y vienen, preguntan todo por más que no les entendamos y sonríen en cada vidriera en la que sus ojos posan. Compran, eso sí, compran como locos.

Claves para ser turista en Buenos Aires

Hace unos días asesoré a un paseador dominguero a que escondiera un poco su delicada cámara de cinco mil pesos y que no provoque la ira de los iracundos habitantes de la "ciudad que trabaja"; y como considero que después de cinco años de trabajar relacionándome con turistas he adquirido una modalidad de asistencia al mismo, vengo a aconsejarles unos tips para que usted, señor turista se vaya de nuestro país con ganas de volver mañana mismo y para que usted también, argentino promedio, conozca más de nuestra cultura y geografía y sepa además qué virtudes tiene nuestra ciudad:

1) Visita de actualidad: Plaza Dos Congresos, una carpa nueva a cada hora, un paisaje único. Amigo usted podrá: sacar fotos a personajes de todos los colores y grados de violencia, constatar la pluralidad de opiniones de los argentinos y cómo manejamos la tolerancia al 100%.

2) Naturaleza muerta en Plaza de Mayo: Nuestro país goza de una democracia desmesurada que se manifiesta incesantemente aplastando las plantas y flores que los ciudadanos pagan constantemente y que posan en esta emblemática plaza.

3) Mediodía en el contrastado Puerto Madero, imagen de postales que usted reproducirá toda su vida: elegantes construcciones y restós, los mejores perfumes que navegan en el aire y en el medio el río que nos regala manchas de grasa, papeles, botellas, zapatillas y demás productos que ayudarán a nuestro visitante a que haga un estudio de mercado sobre el consumo de los argentinos.

4) Los excursionistas preguntan siempre por Sábato, Cortazar, Borges, Piglia, etc. Es nuestro deber instruirlos en la modernidad de la sociedad argentina y explicarles que nuestros grandes pensadores ahora son: Wanda Nara, Jorge Rial, La Tota Santillán y sus amoríos, Carlitos Nair, Nazarena Vélez y Marianela Mirra, entre otros.

5) Nada mejor que evitar las riquísimas empanadas de perro que Ituzaingó nos ofrece y pegarse una escapadita al campo a disfrutar de un costoso asado con la mejor carne del mundo. ¡No olvide pedir un licuado de soja para conocer nuestro último hit en sabores regionales!

6) ¿Tango? No señores ¡eso ya fue! No nos interesan más los grandes establecimientos dedicados a este ritmo rioplatense, ahora las boites se transforman en callejones sin salida y bailamos Reggaeton o encontramos a los mejores criollos bailando Adagio en alguna terraza.

7) ¿Lugares simbólicos de nuestra querida ciudad? Atrás quedaron lugares como San Telmo, Barracas, La Boca, Recoleta y su cementerio o Plaza Serrano. Ahora la idea es el "Turismo aventura del tercer mundo": footing en Lugano, turismo carretera en Bajo Flores, "búsqueda del tesoro" en la Villa 11-14. Fatal.

8) ¡Socialice! Conozca nuestros foros de asistencia con Piqueteros, Ruralistas, Estudiantes, Jubilados y Oficialistas K. Encuéntrelos en todos los rincones del país y déjese atrapar.

9) Turismo realidad: Nada de hoteles lujosos, opte por dormir en nuestras seguras plazas, hosteles de categoría en Villa 31 o afíliese a algún partido político y resida en las carpas nombradas en el punto 1.

10) Finalmente, Argentina intentará que usted turista nunca nos deje. Si es posible, hasta haciéndolo permanecer días enteros varado en el aeropuerto. Pero recuerde, no es falta de organización, no, es que el porteño es así de afectuoso.

Porque resumiendo, ¡lo importante no es que venga sino que vuelva!

 

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