Tan absurdo como avaro, tan avaro como rico. El afán de poseer es más poderoso que el de gozar. Teatro absurdo en tiempos grotescos. Tiempos de lujo y miseria, de hambre y abundancia. Moliere se burla de las apariencias.
En el seno de la abundancia brilla astuta la miseria. Personificada en un viejo que sólo le teme a la falta de morlacos. Su mezquindad lo lleva a creer que hasta el amor de una joven puede ser traficado. Harpagón negocia por la obtención de una mujer enamorada de su hijo Cleanto, creyendo poder comprar a una joven para su vejez sin reparar en los deseos de nadie, ni siquiera en los de sus hijos. Sordo ante las burlas de su entorno, su verdadero amor esta depositado en el dinero: “la antigua fe que domina al mundo”. La protagonista, la avaricia, envuelve a todo los personajes de esta comedia que como todo clásico es eterno, en su temática y sus matices. |
 |
Un buen trabajo de la compañía Teatro Argentino de Cámara – Teatro El Convento, en el que sin duda se destacan Martín Barreiro con el avaro Harpagón, Diego Verni en su papel de fiel, astuto y torpe servidor y Adrián Sett como Cleanto que juega constantemente con el limite entra la virilidad y un sospechoso refinamiento que vuelve loco a su padre. Embarcados en una empresa casi olvidada en estos tiempos modernos, desde hace once años la compañía se encarga de llevar adelante la puesta de obras clásicas con el fin de mostrar la atemporalidad que encierra un texto. La sede oficial de la compañía termina de cerrar la propuesta, El Convento Grande de San Ramón Nonato que data del año 1783, con su colonial e imponente estructura.