La gata sobre el tejado de zinc caliente |
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| De Tennesse Williams. Dirección: Oscar Barney Finn Actúan: Gustavo Bohn, Paulo Brunetti, Ana María Casó, Fabiana Falcón, Agustina Lecuona, Antonio Ugo. |
| Viernes, sábado y domingo a las 20 hs. Entradas: desde $ 20.00
En El Portón de Sánchez, Sánchez de Bustamante 1034. Teléfono: 4863-2848 |
Narcóticos para la felicidad |
A lo largo de la historia del teatro, diversos autores han tratado de retratar los males de su época en sus obras. En esta pieza teatral, Tennesse Williams explora la fragmentación familiar en el seno de la vida moderna de la Norteamérica de la década de los cincuenta.
Con motivo del sexagésimo cumpleaños del patriarca, la familia se reúne. En medio de los festejos, vemos cómo se agudiza la pugna familiar por conseguir la herencia que dejará el homenajeado, próximo a fallecer.
Sin embargo, la obra va más allá del típico enfrentamiento de las clases acomodadas en torno al dinero. Asistimos al alcoholismo de Brick (Paulo Brunnetti), a la frustración sexual de su esposa, Maggie (Agustino Lecuona); a la codicia de Mae (Fabiana Falcón) y Gooper (Gustavo Bohn), a la hipocresía de un matrimonio sin amor que perdura con el correr de los años y a la fuerza de una madre (Ana María Casó, galardonada con el premio ACE) por remendar esa realidad.
Oscar Barney Finn (ganador del premio ACE a mejor director) propone una puesta en escena fiel a Williams aunque elige concentrar la intensidad dramática en el diálogo entre Brick y su padre (Antonio Ugo): la enfermedad, la indiferencia, la ambición y la mendacidad pero por sobre todo el autoengaño. Pues, si para Brick el alcohol le permite evadir la culpa de la muerte de su mejor amigo, para su padre el dinero es el único logro de una vida afectivamente estéril.
Una escena sobria y limpia es el marco construido para dar lugar a la acción mientras que actuaciones a medida logran un interesante bosquejo del perfil psicológico de los personajes, garantizando un buen espectáculo.
Sólo romper las barreras de la incomunicación le permitirá a cada uno de los protagonistas exorcizar sus demonios. Aunque inevitablemente, la muerte y la sumisión serán la redención del dolor revelado.